MOVIMIENTO ZERO

Arte de posguerra en Europa

Por Paco Sanguino

Una escuela

Dusseldorf es famosa por su Academia de Bellas Artes, donde se
formaron grandes artistas como; Joseph Beuys, Gerhard Richter o
Wolf Vostell…
Fundada por Lambert Krahe en 1762 como escuela de dibujo, se
convierte en 1773 en la Academia de Pintura, Escultura y
Arquitectura del Conde del Palatinado.
Convertida más adelante por el gobierno prusiano, (después de las
guerras napoleónicas a principios del S.XIX) en la Real Academia
de Bellas Artes de Dusseldorf.
Medio siglo después, es internacionalmente reconocida y atrae a
numerosos estudiantes provenientes de Escandinavia, Rusia y
Estados Unidos, sobre todo para estudiar a los maestros
costumbristas y paisajistas.
En la escalera principal de la escuela existe una frase grabada;
“Para nuestros estudiantes solo lo mejor”.

 

 

 

 

 

Desde las guerras napoleónicas a principios del S.IXX, hasta la
primera Guerra Mundial, Europa arrastra una sensación de
desaliento e incertidumbre, provocados por más de un siglo de
contiendas y muy poco margen para la recuperación de la fe en el
ser humano y en la propia estabilidad social y económica.
Para rematar, valga la expresión, estalla la Segunda Guerra
Mundial desde 1939 hasta casi mediados del S.XX, provocando
durante y después de la misma una dura transformación de la
sociedad, tras una inconmensurable perdida humana y material.
El panorama artístico de la posguerra en Europa se caracterizaba
en esos momentos por un enfoque subjetivo, emocional y de
gestualidad exagerada, el Tachismo y el Arte Informal reflejaban el
trauma y el pesimismo psicológico colectivo, depositados por la
última guerra.
La pintura se convirtió en un acto de descarga, de rabia convulsa,
los lienzos se convertían en la extensión del sentimiento de dolor e
impotencia, las ralladuras, tachones y a veces los golpes, eran la
forma de expresión

Resultados

El arte es un reflejo del desánimo y la tristeza, en una época donde
las carencias de todo tipo anidaban en el imaginario colectivo de
toda Europa.
En las décadas de los años 50 y 60, fundado en Alemania por Heinz
Mack, y Otto Piene, surge (como una reacción al pesimismo y la
frustración de la posguerra), el Movimiento Zero.
El pintor y escultor alemán Günther Uecker llamado “el poeta del
martillo”, se unirá más tarde.
Uecker, encuadrado en el movimiento Po-part, trabaja con texturas
como el yeso y los clavos para manipular la luz.
El concepto «Zero» simbolizaba una zona de silencio, “un punto de
partida nuevo” y una liberación de la carga emocional del
expresionismo previo.

La exploración de la luz, el movimiento y el espacio puro, son las
bases de este nuevo concepto en el arte. Una manera de trabajar
sin las limitaciones ni presiones del pasado.
Se adoptan nuevas formas de expresión, rechazando las
tradicionales, y se utilizan nuevos materiales y tecnologías
avanzadas de la época, con el uso de formas minimalistas y
abstractas.
Otto Piene se une al grupo, pionero del arte cinético, tecnológico y
lumínico, aportando una gran experiencia y transformando el arte
tradicional mediante el uso de la energía, el fuego, el aire y la luz
como medios principales de expresión.
Piene y Heinz Mack congenian a la perfección y crean varios
manifiestos, textos teóricos que publican en su propia revista ZERO
entre 1958 y 1961. Sus proclamas más famosas fueron; “Zero es el
silencio, Zero es el principio”.

La llegada al Movimiento del pintor Kazimir Malevich, con su
obra; Cuadrado negro sobre fondo blanco, busca alcanzar el «grado
cero de la pintura». Para Malevich, esto significaba reducir el arte a
su esencia absoluta, libre de cualquier representación del mundo
físico, para los profanos, la obra pudiera parecer un acto absurdo,
una pose de modernidad del artista, pero el compromiso del creador
con la filosofía del grupo, le hace llegar al extremo del concepto en
sus obras, y a la más pura expresión.
Actualmente en el arte contemporáneo, el cero se relaciona con el
concepto de vacío. Lejos de ser «nada», el vacío se interpreta como
un territorio metafórico lleno de posibilidades.
La relación entre el Movimiento Zero y los artistas españoles de la
época fue compleja, debido a la dictadura franquista, que limitaba a
las vanguardias. Mientras el grupo original apostaba por la luz, el
movimiento y la pintura monocroma, el eco en España se canalizó a
través de creadores en el exilio y corrientes abstractas afines.

Conclusión

El artista comprometido con la filosofía del grupo Zero como tal, no
creaba arte vendible, aunque ese no fuese el objetivo, era mucho
más modesto que el concepto monetizador del arte actual,
representado por galerías de renombre e inflado con precios
astronómicos, por ello sus obras emanan ese aura de Arte con
mayúsculas, sin pretensiones económicas o codiciarse para
colecciones de poderosos magnates, aún así se han ido
incorporando, y adaptando al mundo de las grandes colecciones de
Museos de Arte contemporáneo y alcanzando cifras de seis ceros.
Como prueba de ello, el artista italiano Piero Manzini, con su obra
Merde d´artiste, critica esa valorización de la obra de artistas de
renombre.
En la actualidad, las técnicas de aquellos grandes artistas de la
transformación, se siguen copiando por jóvenes creadores, que
experimentan en su camino hacia la evolución de sus carreras.

Artistas Claves

Heinz Mack: (Alemania) Abstracción.
Günther Uecker: (Alemania) Pop-art, Objet d’art.
Yves Klein: (Francia) Monocromos en azul intenso (International Klein Blue) .Visión inmaterial del arte.
Lucio Fontana: (Italo-argentino) Cortes y perforaciones en el lienzo. Concepto espacial.

Piero Manzoni: (Italia) Conceptual, provocativo. «Merd d’artist».
Jesús Rafael Soto: (Venezuela), Arte óptico y cinético.
Jean Tinguely: Escultor (Suiza) Máquinas cinéticas y auto destructivas.