VIRANDO A BABOR
(Submarinos y libros)
Por Rodolfo Gil Romero
El pasado 29 de Mayo del corriente año, inició la 85ª edición de la Feria del Libro de Madrid en el parque de El Retiro, y el 24 del mismo mes, se cumplió ya un año de la segunda presentación del libro Virando a Babor en la biblioteca Fernando Alcalá de Marbella, con la inestimable participación de Alejandro Pedregosa.
Se trata de un cuento de mi autoría, magníficamente ilustrado por el artista plástico Paco Sanguino, que relata las peripecias de un submarino alemán en aguas del Mediterráneo, al final de la Segunda Guerra Mundial. Es literatura bélica, pero con una absoluta vocación pacifista. Narra la historia de un niño aficionado desde temprana edad a la lectura, y que, tras su encuentro con las 20.000 Leguas de Viaje Submarino de Julio Verne, queda definitivamente obsesionado con la idea de conocer el mar y descubrir aquel mundo de las profundidades. Un libro de pequeño formato y muy cuidada encuadernación, cuyo diseño estuvo a cargo de Miriam Bidondo.
Difícil tarea escribir un alegato en contra de la guerra. Si las imágenes que vemos en directo por televisión no son suficiente argumento, entonces poco queda ya por decir al respecto. Aunque sobre la guerra, sus mentiras y consecuencias se haya visto casi todo, sorprende el modo que tiene de reinventarse permanentemente como una hidra inteligente, estrenando recursos pero sembrando el consabido horror de siempre. Sus pregoneros tienen la boca llena de palabras tales como: defensa nacional, ataque preventivo, garantizar una paz duradera, etc. Extraña paradoja perseguir la paz con un martillo en la mano.
Enrolarse en la marina y navegar en submarino durante la guerra, no es la mejor manera para el encuentro de un joven con el mar. No es el mejor escenario para un espíritu sensible al que le resulta imposible conciliar la fascinación por la navegación submarina, con el acoso y hundimiento de acorazados y barcos de transporte en el Mediterráneo. Allí conocerá el horror, esa famosa palabra pronunciada por el enigmático Kurtz, en la novela de Joseph Conrad El corazón de las tinieblas.
… “Se recluía en su litera, y abrazaba su tesoro a modo de antídoto contra la sinrazón de la guerra. Era su compañía inseparable aquel volumen ilustrado de Julio Verne que leyó por primera vez un verano en su juventud”. Se esforzaba por imaginar la sala de torpedos como una inmensa biblioteca, recordando que la del Nautilus (el submarino ideado por Verne), tenía 12.000 volúmenes, y se preguntaba entonces cuantos libros más serían necesarios para conjurar tanto horror. “Seguramente el vientre de la ballena de Jonás sería más cálido y acogedor que el submarino”- pensaba.
La Biblioteca Nacional de España alberga cerca de 35.500.000 documentos, no sólo libros; pero volviendo a la Feria del Libro de Madrid, se calcula que hay cientos de miles de títulos diferentes disponibles y más de 200 editoriales. El tema central de este año es el humor y la ironía; y yo, que me despierto sintiéndome un Sísifo penitente, que intenta alcanzar la cumbre de cada día cargando una mochila llena de contrariedades, improperios, imágenes devastadoras de un genocidio, y la soberbia e hipocresía de cierto personal, me pregunto si los libros serán buena munición para la resistencia. Una resistencia pacífica, dulce, pero irreductible, tenaz.
Me alegra saber que la Feria del Libro de Madrid superó el año pasado el millón de visitantes, porque la mayor riqueza de una comunidad es su cultura.