Arquitectura y Feng Shui.
por Carlos D Santaka
En el panorama de la arquitectura contemporánea, donde conviven sin pudor los brutalista reformados o los amantes del hormigón visto y los adoradores del “menos es más” con su histerismo zen. Aparece una figura incómoda, luminosa, insistente: el Feng Shui.
Una metafísica del mobiliario
Para muchos arquitectos occidentales formados en geometrías, cargas estructurales y teorías humanistas, el Feng Shui aparece como un universo paralelo donde una fuente de agua puede solucionar más conflictos emocionales que tres años de terapia.
Y, sin embargo, ahí está: omnipresente en mansiones de celebridades, tiendas de lujo, consultorías de productividad y oficinas donde la gente pretende ser más creativa por tener un cuarzo rosa junto al ordenador.
Hay quien lo ve como una superstición decorativa. Otros, como una poesía espacial.
Porque seamos sinceros: ¿no es hermoso pensar que la arquitectura no solo protege cuerpos, sino también ánimos?
Arquitectura emocional: El triunfo del símbolo.
Lo que vuelve irresistible al Feng Shui, como ese amigo insufrible que siempre tiene un mantra listo, es su convicción de que los espacios afectan a la vida.
No en un sentido metafórico, sino literal.
Si tu cama mira a la puerta, el subconsciente no descansa.
Si tu cocina es un caos, tu prosperidad se escapa.
Si tu salón no respira, tú tampoco lo haces.
De pronto la arquitectura deja de ser un catálogo de volúmenes para convertirse en un mapa de energía, casi una coreografía espiritual. Una forma de decirnos que habitamos los espacios, sí, pero ellos también nos habitan.
La contradicción deliciosa.
Quizá la fascinación contemporánea por el Feng Shui proviene de esa mezcla tan milenaria de querer ser racionales, pero también especiales.
La arquitectura se vuelve una experiencia personalísima: “Mi casa vibra mejor que la tuya”.
No importa si sigues todos los manuales o inventas la mitad sobre la marcha, lo importante es creer que puedes organizar tu destino moviendo una estantería.
Y, en el fondo, ¿qué es la arquitectura, sino el arte de ordenar el mundo para sentir que lo comprendemos?